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No me felicites por ser mujer, te juro que no es mérito mío.


Hoy llegué al trabajo y me dijeron felicidades. Como finalmente me gradué de la universidad, honestamente pensé que era por eso. Luego escuché que se lo dijeron a una compañera y entonces me acordé, hoy es día de la mujer, y empezó mi conflicto de todos los años. A lo largo del día he leído en redes sociales cosas como “felicidades a las mujeres porque sin ellas no conoceríamos la belleza” o “felicidades a las mujeres, no sé qué haríamos sin ellas”, y la más ofensiva de todas “felicidades a las mujeres porque a ellas les debemos la vida”.
            En un día que se instauró como conmemoración de la lucha de las mujeres por sus derechos, para recordar a mujeres que se aferraron a tener las mismas oportunidades laborales y de participación social, así como el mismo pago, la gente insiste en felicitar a las mujeres por ser bonitas, por ser acompañantes de los hombres y por tener hijos.
            No pretendo aquí ofender a nadie, reconozco el trabajo que ser ama de casa y ser madre implica, pero este día no es para esas mujeres. No nos felicites porque la naturaleza decidió que dentro de nosotros puede crecer un bebé, no nos felicites por criar hijos, no nos felicites por ser la mejor novia o esposa, no nos felicites por lavar ropa, barrer y trapear. Las mujeres a las que les debemos este día, lucharon por demostrar que podemos hacer más que eso. Que si bien el mantenimiento del hogar es una carga pesada, no significa que una mujer no pueda hacer algo más.  O mejor aún, compartir la carga con el hombre que comparte el hogar si este es el caso. Y eso si es que no vive sola, ya que en ese caso la mujer es ama de casa además de trabajar fuera, pues en algún momento ha de ordenar su casa y de alguna forma ha de pagarla.
Si vas a felicitar a una mujer en este día, felicítala porque enfrentó a su jefe y logró que le pagaran lo mismo que a sus compañeros hombres. Felicítala porque montó su propia empresa, felicítala porque tiene un título universitario, porque es profesionista, porque paga sus propias cuentas o porque tiene un buen proyecto para causar un cambio positivo en su país.
            Este día no fue marcado con la intención de felicitar a los humanos que nacieron siendo género femenino. No es un día para celebrar la feminidad. Es un día para celebrar a las mujeres que se atrevieron a levantarse contra el patriarcado y que lograron que las mujeres pudieran votar, ir a la universidad, trabajar (no, no en el hogar) y ganar lo mismo que un hombre. No quiero ofender a nadie, pero no felicites a las sumisas, a las conformistas, a las que no han luchado contra el sistema, a las que nadie ha cuestionado y a las que nunca se han peleado por exigir sus derechos. No felicites a las que nadie ha llamado “perra”, porque son esas “perras” a las que va este día.
            No felicites a ninguna mujer si has llamado puta a alguna por traer una falda corta o un escote pronunciado. No felicites a nadie si en la calle le has dicho una obscenidad a una mujer. No felicites a nadie si crees que las mujeres deben servirte de comer y lavar tus platos. Pensándolo bien, no felicites a ninguna mujer hasta que no exista ni un país en donde no se admitan mujeres en las escuelas. Hasta que pueda subirse al metro una mujer sin ser acosada, hasta que se les deje de exigir a las niñas llevar falda como uniforme, hasta que todos los países hayan tenido siquiera una mujer presidente.
            Mientras tanto no nos felicites, sólo regálanos seguridad cuando caminamos por la calle, regálanos seguridad de saber que si decidimos tener hijos no perderemos nuestro trabajo por estar embarazadas. Regálanos la oportunidad de competir de manera justa y objetiva con un hombre, en la escuela, en el trabajo, en los deportes, en un juego de mesa. Regálanos un trato equitativo respecto a los hombres, confianza, respeto y dignidad. 

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