Si, hoy es pascua y por primera vez desde hace tres años, la festejo en la ciudad. Los últimos tres años pasé semana santa en comunidades rurales, en ejidos, experimentando diez días de pobreza física y riqueza espiritual. Durmiendo en el suelo, cocinando en leña, en ocasiones sin drenaje ni electricidad. Llevo buenos recuerdos de cada semana santa que viví de esa forma. Conocí gente que nunca podré olvidar y visité lugares que permanecen en mi memoria. Pude ayudar a gente, ser útil, aprender lo que significa dar y recibir. A pesar de haber crecido en una familia religiosa, nunca vi la Pascua como una celebración religiosa. De chica me importaba más encontrar huevos en mi jardín y descubrir que me traía el conejo de pascua. Fue hasta que asistí a estos ejidos, o mejor dicho, fui de misiones, que descubrí el verdadero significado de la Pascua y entendí que no se trataba de conmemorar a un conejo que esconde huevos. Aún así me resulta difícil, por no decir imposible, de creer en todo lo ...