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Mostrando entradas de agosto, 2010

Vieja amiga

Desidia, vieja amiga, que gusto encontrarte de nuevo. Ya casi te extrañaba, me alegra verte como siempre tan seductora, tan elegante y persuasiva. Desidia, hace años que te conozco y has estado siempre ahí, cuando tengo que tomar decisiones, cuando tengo que iniciar un trabajo, cuando tengo que ordenar un cajón lleno de cosas viejas. Siempre has estado a mi lado, incondicionalmente aún cuando yo no te lo he pedido. Desidia, que llegas incluso sin ser invitada, como desearía olvidarte, abandonarte, dejarte, arrojarte a un rincón oscuro y aislado. Desidia amiga mía espero inquieta nuestro próximo encuentro.

Una puerta abierta me dejó pensando.

Sin planear y sin pensar es como decidí actuar y sin embargo aquí estoy cuestionándome una vez mas. Cerrando puertas me marché y otras abiertas encontré. Tenía miedo de entrar pero finalmente lo hice. Y no he salido desde entonces ni creo que saldré, caminando sin camino, sin saber que me depara el destino, sin prisa, con calma y precaución. Y al voltear atrás entiendo que el camino recorrido me ha llevada hasta este punto, hasta este misterioso lugar. Perdida pero segura con mi pasado tatuado en el alma. Parece tan lejano que debo dejarlo ir y seguir caminando aunque no sepa a dónde voy, aunque vaya de la mano de un extraño que se ha convertido en cómplice. Rodeada de caras desconocidas que me van conociendo en este misterioso lugar que empieza a sentirse familiar. Y sigo mi camino abriendo puertas y ventanas para que la corriente del viento azote las que ya he cruzado.