Desidia, vieja amiga, que gusto encontrarte de nuevo. Ya casi te extrañaba, me alegra verte como siempre tan seductora, tan elegante y persuasiva. Desidia, hace años que te conozco y has estado siempre ahí, cuando tengo que tomar decisiones, cuando tengo que iniciar un trabajo, cuando tengo que ordenar un cajón lleno de cosas viejas. Siempre has estado a mi lado, incondicionalmente aún cuando yo no te lo he pedido. Desidia, que llegas incluso sin ser invitada, como desearía olvidarte, abandonarte, dejarte, arrojarte a un rincón oscuro y aislado. Desidia amiga mía espero inquieta nuestro próximo encuentro.