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Soy XS en blusa y M en pantalón.

Es verdad que los estándares de belleza están distorsionados y la presión social por el peso afecta a las mujeres más que a los hombres. Sin embargo yo no creo que exista el “cuerpo perfecto”. Creo que la relación de una talla chica y músculos marcados con salud y perfección tiene que ver con cómo vivían los humanos cuando recién aparecieron en el planeta. Su estilo de vida era nómada, realizaban actividades físicas bastante arduas y su alimentación era natural. Si bien no creo que haya habido hombres y mujeres “gordas” persiguiendo mamuts, sí creo que haya habido hombres y mujeres con diferentes tallas y pesos. En la naturaleza no hay animales con sobrepeso, pero ningún animal es exactamente del mismo tamaño que otro.
Yo estoy a favor de que todas debemos sentirnos a gusto con nuestro cuerpo, sea la talla que seas, siempre y cuando estés sana, porque tampoco apoyo que tengan sobrepeso mórbido por tener pésimos hábitos alimenticios, ni que estén como palillos por matarse de hambre. El sobrepeso no existe en los animales salvajes y no debería, desde un punto biológico, existir en los humanos. No defiendo el sobrepeso ni el peso por debajo de lo sano. Defiendo las tallas, porque no siempre son reflejo de un peso fuera de lo saludable. Si estás sana, con un peso ideal para tu estatura y tipo de cuerpo, no debería importar si eres chica, mediana, grande o extra grande.  
Dicho lo anterior quisiera hablar un poco de algo que me hace ruido, se trata de esta revolución que hay últimamente donde se habla de "las mujeres de verdad" o "las mujeres reales" que no son delgadas.  Yo soy una mujer “real” y “de verdad”, soy lingüista y maestra, no modelo, y aun así estoy delgada. En general llevo una dieta sana y balanceada desde que soy pequeña. Como carne con moderación, legumbres, fruta, verdura, tortillas, queso, chocolate, tomo agua como loca. Mis estudios de sangre salen siempre bien, no tengo problemas de deficiencia de ningún tipo y soy lo que se considera una persona bien nutrida y en su peso ideal. Y si bien mi alimentación diaria es sana, no tengo problemas con comerme una hamburguesa con extra queso de vez en cuando, o atascarme de pan dulce una tarde de diciembre. Al mismo tiempo soy una persona que pierde peso sumamente fácil, sin ejercicio ni dietas. He estado incluso en dieta con suplementos alimenticios, tipo Ensure, para ayudarme a subir dos o tres kilos cuando no podía pasar de los 48 kilos sin importar cuánto comiera. Es una condición causada por mi tiroides, nada alarmante, no afecta a mi salud. Lo único que sucede es que pierdo peso fácilmente y me es difícil ganarlo. Pero, en el torcido mundo que vivimos, ni teniendo un peso bajo, mi cuerpo encaja en los estándares de la moda. La ropa, nuestra eterna enemiga, no siempre me queda bien. O más bien, nunca le queda perfectamente bien a nadie. Soy muy pequeña de la cintura para arriba y no tan pequeña de la cintura para abajo. No hay un sólo vestido que me quede bien. O me queda grande de arriba o me queda chico de abajo. Y esto le pasa a muchísimas mujeres, porque cada cuerpo es diferente y porque las tallas chica, mediana, grande, etc., son creadas y manipuladas por la industria de la moda, al igual que los estándares de belleza.
Aplaudo la valentía de las mujeres que están cambiando esta idea de lo bello, porque de verdad necesita ser cambiada. Tu talla no define quién eres. Tu talla mide tu tamaño, no tu belleza. Las mujeres de talla grande que salen en bikini se merecen un aplauso, porque su cuerpo no es menos hermoso por no ser talla chica. Pero tampoco una mujer de talla chica es menos hermosa que una de talla grande. Y este es el problema al que quería llegar. En un intento de cambiar los estándares de belleza se ha estigmatizado a las mujeres delgadas. No todas nos matamos de hambre ni en el gimnasio para ser talla chica o tener un peso bajo. Así como hay mujeres que jamás serán talla chica, hay las que quizá nunca serán talla grande. No se trata de agarrársela contra las modelos de Victoria’s Secret, porque no tienen la culpa de medir 1.80 y tener el abdomen plano. Se trataría más bien de incorporar otros tipos de cuerpo junto con esas modelos, una que mida 1.60 o una que sea talla grande, sin descartar a las altas y delgadas. Todas debemos sentirnos en paz con nuestro cuerpo. Si se quiere revolucionar la percepción de la belleza no se trata de cambiar lo chico por lo grande, se trata de hacer ver que cada cuerpo es diferente y que lo que importa es la salud y el peso que tus huesos pueden soportar, no la talla. 

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