Son sorprendentes las faltas de ortografía que abundan en anuncios publicitarios, campañas políticas y hasta en los señalamientos de tránsito. Me parece alarmante que la gente no crea necesario poner tildes, o distinguir entre “haber” y “a ver”. Es verdad, la falta de ortografía no va a matar a nadie, pero la forma en que escribes es reflejo de la educación y ésta es la solución a muchos problemas. La ortografía habla bien de cualquiera. Habla bien de ti, de tu trabajo, tu empresa. Una mejor ortografía abre puertas en muchos ámbitos, sobre todo el laboral y educativo. Me preocupa genuinamente que la gente piense que no es algo importante. Que licenciados, maestros y hasta doctores no escriban correctamente y lo justifiquen con ‘ay, es Facebook”, “ay, pues entendiste ¿no?”. No se trata únicamente de cumplir con el acto comunicativo, porque si eso fuera lo único importante hablaríamos a gritos, sin un orden gramatical, con un vocabulario reducido, al estilo de Tarzán, que bien se pu...